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Jun 26

Palabras traicioneras, mentes cómodas

El ser humano dispone de una capacidad (Entre otras muchas) que le ha hecho desarrollarse como raza superior (?), la del descarte de información a priori. Esta sospresiva capacidad nos permite descartar información que recibimos a través de nuestros sentidos sin tener que valorarla o clasificarla. Si ves una pared, no piensas si puedes pasar a traves de ella o no, simplemente no lo intentas.

Hoy en dia esa cualidad cobra una especial relevancia en un mundo multimedia como el de hoy en el que la cantidad de información que recibimos nos hace estar continuamente bombardeados, si no pudiéramos descartar a priori miles de datos de los que nos llegan, nos volveríamos locos.

Sin embargo eso tiene una pega muy importante, algo que a mi juicio complica aun mas si cabe las relaciones interpersonales, y es que una de las premisas en las que se basa es en el reconocimiento de esquemas lingüísticos. A que me refiero? Bueno, me refiero a esas ocasiones en las que juzgamos, clasificamos o sacamos conclusiones de las personas por lo que dicen o como lo dicen y muchas veces (Que no todas) es un error.

Los sentimientos humanos son tan complejos que desde la antigüedad literatos de todas las disciplinas se han quejado de la dificultad que el lenguaje impone para expresarlos, pero es el único medio que sabemos usar y es el único que nos queda cuando las relaciones que los evocan se basan en el chat o el teléfono por la distancia. No podemos vernos los ojos, y tampoco podemos sentirnos, tal como se siente a una persona a la que tienes al lado, así es que la palabra es la única arma. Por ello quizá deberíamos desmontar nuestros esquemas cuando tratamos de conocer a alguien por este medio, ya que una frase mal interpretada nos puede desdibujar la imagen de una persona hasta convertirla en otra y cerrarnos la puerta al conocimiento de alguien que, quizá, sea maravilloso.

Sustituyamos los ojos y la piel por las ganas de conocer y saber, desnudemos el alma y el corazón para acoger a quien da un brillo de luz a nuestra existencia y, por favor, dejemos que se exprese una y mil veces hasta que estemos seguros de que entendemos lo que REALMENTE quiere decir.

La palabra es la reina de la comunicación, es bella y flexible, pero como muchas reinas, también es tirana.

Besos a todos, sin palabreria….

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