«

»

Abr 13

Carta a un estanque dorado

Ya cuando empezabas a dar tus primeros pasos elegías qué pie
usar, quizá la culpa fue de ese pie.

Ibas creciendo y día a día ibas eligiendo sin saber que hoy
llegarías a estar así. Tus amigos, tus caramelos favoritos, esa
marca de vaqueros, incluso tu ropa intima era elegida, quizá de
haberlo sabido no hubieras jugado, hubieras preferido que
alguien lo hubiera hecho por ti, pero no habrías vivido tu vida,
y es eso lo que estás eligiendo.

Sartre decía que no existía la libertad, pues cuando elegías,
rechazabas la otra opción y ya no eras libre. ¡Que equivocado
estaba! no se daba cuenta de que el hombre busca la felicidad, y
que si elige lo correcto, lo que le hace más feliz, no va ha
querer lo otro.

¿El secreto?, bueno, señora balanza, el secreto está en sopesar
cuál es el mejor camino.

Tienes dos piscinas, mas o menos con la misma cantidad de agua;
una ya la conoces, te haces los largos y los anchos con los ojos
cerrados, sabes dónde están las escalerillas para salir, y sabes
que aunque su temperatura no siempre sea la misma, es tu
piscina; sólo una cosa ¿Has tocado ya el fondo?

La otra piscina, quizá mas pequeña, quizá más grande, da miedo,
es tan azul y tan misteriosa; sus aguas parecen tranquilas, pero
algo bulle en su interior. Parece una piscina sin fondo, cuanto
más miras mas agua parece tener ¿Te da miedo? y mientras miras,
mientras te dejas hipnotizar por su azul, ella te dice:

“Ven, sumérgete en mí y deja que te penetre. Quiero que
explotes en mí, que cada una de tus moléculas vaya con cada una
de las mías, quiero compartir mi calor contigo y darte toda mi
vida, no tengas miedo, pues aunque no tenga fondo no te vas ha
hundir, yo mismo te sostendré, pues mi agua es sólo para el que
la quiere y nadie más puede entrar en ella.”

Estás ahí asomada en el trampolín y unas gotas te han
salpicado. Has sentido esa humedad que no moja, ese calor que no
quema, y las gotas recorren tu piel.

Notas la gotas cosquillear por tus poros y cómo esas pocas
gotas hidratan tu piel y revitalizan tu corazón, sabes que es
buena, te encanta, pero sabes que si tres gotas son así, el
resto de la piscina podría hacerte explotar.

El agua está tranquila, algo bulle dentro. Está tan tranquila
que parece un espejo, y tiene una consistencia tal que parece
que nada puede perturbar su calma. El problema es ¿debo cruzar
el espejo?

Estás ahí asomada en el trampolín y unas gotas te han
salpicado. Te ves reflejada, ves las gotas jugueteando en tu
piel, pero sabes que es sólo un reflejo, son sólo unas gotas en
tu piel, quieres cruzar el espejo, que sea tu piel la que
juguetee entre el agua, quieres que te acoja y te proteja,
quieres tirarte de cabeza sin saber nadar, por que sabes que
nada te va a pasar, sabes que ese agua es segura, pero ¿Y la
otra piscina?, y mientras piensas te dejas hipnotizar por el
suave y liso reflejo y ella te dice:

“Ven cruza el espejo, entra en el mundo de lo imposible donde
todo es cierto, todo es lo que tú quieras y nada es lo que no
debe, pero no te dejes engañar, por que esto no es un espejo, es
solo la misma cara vista desde el otro lado, un lado en el que
nada es falso y todo es imaginario, pero siempre recuerda que
todo es real por que tú lo estás viviendo. Ven a mí, cruza mi
plata y déjame enseñarte el sol en tus ojos, deja que te muestre
como tu sonrisa hace crecer flores en mi corazón y como tus
besos son mi sangre y me recorren. Déjame enseñarte el mundo a
tu espalda, sin tener que volverte y verás qué segura estás,
deja también que refleje toda mi luz hacia ti, mira este cristal
sin marco, sin fin, sin fondo y piérdete en el, pues sólo cuando
entres en este confuso cuadro de puntos te darás cuenta de que
dentro hay una figura, más real de lo que te imaginas, tan viva
como tú y que te espera.

Este águila que te espera, con las alas abiertas, quiere volar
contigo.” Entonces calla el espejo y perdiéndote en su azul te
das cuenta de que un águila te mira desde dentro y te espera,
porque sabe que tú si puedes volar con ella. ¿Pero y la otra
piscina?

Y mientras te dejas hipnotizar por su plumaje, ella te dice:

“Ven, sube a mi lomo, y agárrate fuerte, pues todo lo que has
visto hasta ahora son puntos, es hora de ver la otra realidad.

Espero que te guste la velocidad, pues vamos a ir muy rápido,
todo lo que tú quieras. Viajaremos donde desees, pues esto es el
espejo. Subiremos muy, muy alto, para que veas todo el paisaje,
y desde allí arriba, podrás ver cómo las pequeñas cosas, lo son
en realidad, y descubrirás las grandes. ¿Ves aquella estrella?,
ayer estuve allí, la encendí para ti, es la vida que te doy, es
el símbolo de mi llama, sabes que nunca se apagará, lo sabes
¿no?. Ven, sube a mi lomo y déjame llevarte conmigo, quiero que
sientas su calor, porque es para ti.

Y viajaremos, por los valles, y los ríos y los montes, déjame
enseñarte su magia, déjame que te enseñe a hablar con los ríos,
a charlar con los arboles, déjame que seas mi viento pues quiero
remontar en tu fuerza, quiero rozar mi libertad contra ti, ser
libre por ti, contigo.

Y a medida que subamos más y más te darás cuenta de que no es
un valle, ni un río, ni un monte ni un árbol, a medida que subas
más y más te darás cuenta de que es un inmenso libro, con una
historia escrita, puedes ojearla, pero sabiendo que lo haces,
porque sólo tú has podido volar tan alto conmigo, por que sólo
tú has sabido cabalgar en el viento conmigo, no eres una más,
eres la más.

Hay un capítulo por empezar, a medida que llegues a el,
descubrirás que no soy un águila, que mi cuerpo es de madera
(recuerda que estás en el espejo) y mi pico no es pico sino
punta. Entonces tú que has volado alto sabrás que yo, mi propio
lápiz, el instrumento con el que se escribe mi propia historia
quiero que me escribas, pues yo ya no seré yo sino mi historia,
que quiere ser también tu historia. Pero recuerda siempre que
esto es el espejo, donde nada es falso y todo es imaginario,
pero recuerda que todo es real porque tú lo estás viviendo, y
que puedes salir cuando quieras.”

Entonces mirarás tu otra piscina, tantos recuerdos, tantos
chapuzones, alguna que otra aguadilla, es TU piscina, es mucho
tiempo, muchas cosas; pero ahora sólo una ¿Has tocado fondo?

De momento te bañas en una, en otra, no te decides; TU piscina
no sabe que existe el espejo, eso lo hace todo más fácil. Al
espejo, sabes que no le importa, porque…bueno porque el espejo
es el espejo, sin embargo sabes que algún día tendrás que elegir.

Te gustaría poder bañarte en las dos, pero en el fondo sabes
que tienes que elegir, pues mientras te bañes en TU piscina, te
acordarás de los brillos del espejo y no podrás disfrutarla y
mientras estés mojada con agua de TU piscina, sabes que no
podrás entrar en el espejo, no podrás volar con el águila, ni
leer su libro, y que el lápiz no tendrá punta; sólo podrás
salpicarte con su agua, pero no podrás nadar en su azul.

No importa cuando elijas ni qué, sólo importa que un día lo
tienes que hacer, y que no te engañes, y procures no equivocarte.

Ya cuando empezabas a dar tus primeros pasos, elegías que pie
usar, quizá la culpa fue de ese pie. Ya entonces sabías que
debías elegir.

Hubieras preferido que alguien hubiera decidido por ti, pero no
habrías vivido tu vida, y es eso lo que ahora estás eligiendo.

Cruza el espejo, esto es sólo el principio, déjame llevarte a
esa estrella, quizá valga la pena, si no cruzas nunca lo sabrás.

Deja que mi agua te llene, estanque dorado. Puede que dé miedo
saltar, pero piensa que luego quizá no quieras salir.

Como ves no voy armado, no tengo espadas y no veo ninguna
pared, soy algodón para tu piel, soy para ti, para tu corazón.

Alicia nunca quiso salir del espejo, quizá valía la pena estar
donde nada es falso y todo es imaginario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>